Galia
Los celtas asentados en el territorio que actualmente corresponde a Francia fueron llamados por los romanos galos y el territorio Galia Transalpina. Algunas de esas tribus fueron los parisi, que dan nombre a la ciudad de París, otras tribus fueron los carnutes cuyo centro de poder era Chartres, los suesones (Soissons), remi (Reims). La tribu parisi, que ya se había asentado en la región durante el siglo III a.C, se hizo poderosa porque controlaba el tráfico fluvial en el Sena y estaba unida a la tribu de los senones que tenían su capital en la actual Sens. Una de las principales rutas comerciales norte-sur de Europa cruzaba el Sena en la Ille de la Cité, donde se encuentra hoy Notre Dame de París; este lugar de encuentro de las rutas comerciales terrestres y acuáticas se convirtió gradualmente en un importante centro comercial. Se han encontrado monedas acuñadas por los parisi, que datan de alrededor del año 100 a.C, en excavaciones en Francia y otras partes de Europa. Es muy posible que los parisi dependieran de los senones ya que posteriormente el obispado de París tuvo por límites los del 'Pagus Parisiensis' basado en el territorio de la tribu de Parisi, y este obispado de París fue sufragáneo del de Sens hasta el siglo XVII. Además, existe una analogía entre París y Sens relacionada con los puntos extremos; desde el centro de Sens, donde se encuentra la Cathédrale Saint-Etienne de Sens hasta la isla Ouessant, que es la isla más occidental de Francia hay 333,3 millas náuticas. Desde el centro de Nanterre y el monte Valérien, que era el centro de poder de la tribu parisi, hasta ese mismo punto hay 333 millas. Una vez más encontramos los centros fundacionales conectados a los puntos extremos.
Los parisi participaron en la alianza liderada por Vercingétorix, en el año 52 a.C, contra Julio César pero los galos perdieron la guerra en la decisiva batalla de Alesia y Julio Cesar tomó el control de toda la Galia. Es entonces cuando muchas ciudades se refundan, la nueva ciudad galo-romana en el territorio de los parisi (Lutetia) fue fundada en la colina más tarde llamada Santa Genoveva, donde actualmente se encuentra el Panteón de París, a 6,6 millas del monte sagrado Valérien.
La idea de monte sacro es aquél que se encuentra en un ambiente natural de relevante interés paisajístico, donde preexiste una tradición secular de peregrinación y de testimonios de fe. Por ejemplo, en Varese (Milán) existe el Santuario di Santa Maria del Monte, del siglo XV, situado en el Monte Sacro di Varese donde ya existía una peregrinación pagana de tiempos ancestrales. Según los historiadores, las tribus celtas cruzaron los Alpes desde el norte en sucesivas oleadas migratorias buscando tierras fértiles. Se asentaron en la fértil llanura del río Po (la actual Lombardía, Piamonte, Emilia-Romaña y el Véneto). Los insubres fueron los que se asentaron en Lombardía y fundaron su capital, Mediolanum (la actual Milán). Los fundadores originales de Turín fueron los taurinos (taurini), una antigua tribu de ascendencia celta-ligur. Hacia el siglo III a.C, este pueblo indígena estableció el primer asentamiento estable en la zona alta del valle del río Po, al que llamaron Taurasia. El nombre derivaba de la raíz lingüística local tau, que significa "monte" o "montaña", y que por analogía fonética con el latín derivó con los siglos en el símbolo del toro que hoy representa a la ciudad. El centro fundacional de Milán se encuentra a 33 millas del Monte Sacro di Varese así como el centro de Turín se encuentra a 66 millas de la cima del Montblanc. El monumento al Traforo del Frejus, se encuentra en Turín, consiste de una pila de rocas que tiene en su cúspide una estatua del Ángel Caído y será tratado en un capítulo posterior. Otros montes sagrados que han sido mostrados hasta ahora son el monte Ararat, el monte Qurnat as Sawdā, el monte Dikti de Creta, el monte Olimpo, las cinco montañas sagradas del taoísmo y un largo etcétera. Cada capítulo tiene su monte o montes sagrados ya que cada civilización los ha tenido. El monte sagrado al que se conectaron los galos asentados en el territorio que actualmente corresponde a París se llama hoy Mont Valérien, en Nanterre.
Los romanos registraron el monte Valérien como Nemetodorum, se compone de la palabra celta nemeto que significa "santuario" o "lugar sagrado" y la palabra celta duron "duro, duradero”. El lugar sagrado al que se hace referencia existió desde la antigüedad en el monte Valérien, el cual fue llamado así sólo a partir del siglo III y fue en honor al emperador Valeriano. Varios alineamientos se darán entre el monte Valérien e importantes lugares de las grandes guerras del siglo XX, por ahora sólo decir que en este monte se encuentra el cementerio Americano de Suresnes donde están enterrados algunos de los caídos en la segunda guerra mundial y que se encuentra a 3.333 millas náuticas del monumento a los mismos caídos, a escasos metros del obelisco de Washington, pero no avancemos acontecimientos, en los siguientes capítulos estos alineamientos irán conformando una red que abarca gran parte del planeta y serán mostrados de una manera cronológica en la medida de lo posible.
La batalla de Alesia cambió la historia de Europa, ciudades como Reims y Soissons (capitales de las tribus remi y de los suasones respectivamente) que participaron en la guerra, fueron refundadas y romanizadas pero sus ubicaciones siguen siendo las mismas y desde la catedral de Soissons hasta la catedral de Reims (entiéndase de centro de la ciudad a centro de la ciudad) hay 33,3 millas, por lo que una vez más se comprueba que los galos también vivieron ordenados bajo estos alineamientos.
En el año 27 a.C, el emperador Augusto dividió el territorio al norte de los Alpes en tres nuevas provincias: Gallia Aquitania, Gallia Lugdunensis, y Gallia Bélgica. La capital de esta última era Reims. A partir de la evolución cultural y lingüística de las poblaciones indoeuropeas durante la Edad del Hierro prerromana, los pueblos germánicos habitaban en el norte de Europa, a partir del siglo I a.C, la presión demográfica y el empuje militar llevaron a estas tribus a chocar de forma constante con las fronteras de Roma. Los francos eran una confederación de varias tribus germánicas independientes que habitaban la orilla oriental del bajo río Rin. Presionados desde el este por otros grupos nómadas (como los sajones) y atraídos por las riquezas de las ciudades galorromanas, los francos desarrollaron una sofisticada maquinaria guerrera móvil centrada en incursiones rápidas mediante barcazas fluviales y el uso de su hacha de guerra arrojadiza. Mientras los francos se organizaban en el norte, los romanos protegían sus fronteras en el sur y este mediante el Limes Germanicus, la frontera fortificada más larga e imponente del Imperio romano en Europa continental, extendiéndose por más de 550 kilómetros entre los ríos Rin y Danubio. A partir del siglo III d.C, el Imperio romano entró en una profunda crisis económica y política. Mantener los 550 kilómetros del Limes Germanicus se volvió financieramente insostenible, y las guarniciones militares en las torres comenzaron a escasear. Aprovechando las guerras civiles en Roma, confederaciones como los alamanes atacaron con éxito los tramos de la Germania Superior, obligando a los romanos a abandonar la muralla y replegarse hacia defensas fluviales más seguras. Los francos, ubicados en el norte (Baja Alemania/Países Bajos), operaban de forma distinta, en lugar de limitarse a destruir el muro, utilizaron las brechas de la frontera para asentarse gradualmente dentro del Imperio en calidad de aliados federados (foederati). Roma les otorgó tierras en el norte de Bélgica a cambio de que los francos usaran sus propias tropas para defender lo que quedaba de la frontera contra otros bárbaros. De este modo, los francos se convirtieron en el primer pueblo germánico que se asentó de manera permanente dentro de territorio romano. Durante el siglo V, la parte occidental del imperio comenzó a fragmentarse, el resultado fue su desaparición y reemplazo por reinos germánicos. La Galia se encontraba dividida entre varios pueblos, constantemente en guerra los unos contra los otros, buscando extender sus influencias y sus posesiones. Los francos, establecidos en el noreste controlando la frontera renana. Los burgundios, establecidos por Roma en Saboya y en el lionesado. Los visigodos establecidos al sur del río Loira, en Languedoc y sobre todo en el valle del Garona, desde mediados del siglo IV se hicieron federados del Imperio Romano y controlaron la Galia Narbonense y la Galia Aquitania. Los ostrogodos se unieron a los hunos en los Balcanes, posteriormente se sacudieron el poder huno y los derrotaron en el año 468. A petición del emperador romano de oriente Zenón, el ostrogodo Teodorico el Grande entró en lo que hoy es Italia en el 488, asentó allí a su pueblo, fundando el reino ostrogodo de Italia que eventualmente obtuvo el control sobre toda la península.
Durante este proceso (en el año 313 d.C) el emperador Constantino había legalizado el cristianismo y en el 380 d.C, el emperador Teodosio había dado el paso definitivo con el Edicto de Tesalónica convirtiendo al cristianismo católico en la única religión oficial del Imperio romano y prohibiendo el paganismo tradicional. A partir de ese momento, la Iglesia y el Estado romano se volvieron una sola cosa. Los límites de las diócesis de la Iglesia se trazaron copiando exactamente las divisiones administrativas de las provincias romanas. En el año 476 d.C, el último emperador romano de Occidente (Rómulo Augústulo) fue depuesto por un jefe bárbaro. El Imperio político desapareció, las leyes romanas dejaron de aplicarse y las ciudades quedaron desprotegidas. ¿Quién quedó en Roma? El Obispo de Roma (el Papa), el nuevo emperador espiritual.
Childerico I es el eslabón que une a los bárbaros del Limes Germanicus con el nacimiento de la Francia cristiana. Fue el último gran rey pagano de los francos salios y gobernó desde aproximadamente el 457 hasta 481 d.C. Childerico era hijo del semi-mítico rey Meroveo. Aunque la dinastía lleva el nombre de su padre (Dinastía Merovingia), Childerico es el primer miembro histórico y arqueológicamente documentado de esta familia. Él preparó el terreno político, militar y territorial para que su hijo, Clodoveo I, conquistara definitivamente toda la Galia y fundara el reino de Francia. De entre todas las tribus en que se dividían los francos, fueron los salios los que lograron eliminar toda competencia y asegurarse el dominio. Su capital era Tournai y allí se encuentra la tumba de Childerico, conocida históricamente por haber sido la primera capital de Francia, y se encuentra a 660 kilómetros de la isla Ouessant. Esto es análogo a lo que hemos visto en el apartado anterior; la colina de Tara (la sede del gran rey) se encuentra a 333 kilómetros de la isla de Skellig Michael, en el extremo sudoeste de Irlanda.
Clodoveo, el hijo de Childerico fue reconocido por el emperador de Constantinopla como cónsul y jefe de la Galia, un territorio cuyos límites corresponden aproximadamente a la actual Francia. A 33,3 millas de Soissons (capital de los remi), en la catedral de Reims, recibe el bautismo de las manos de San Remigio, el 25 de diciembre, entre el año 496 y 499. Este bautizo, totalmente significativo en la historia de Francia, hizo que casi todos los reyes franceses fuesen, a partir de entonces, consagrados en la catedral de Reims. El bautizo de Clodoveo marca el inicio del lazo entre el clero y la monarquía francesa, lazo que habría de perdurar hasta inicios del siglo XIX. El lector que esté realizando los alineamientos en un mapa puede observar que la catedral de Reims se encuentra bajo la línea que une el Campidoglio de Roma y Dover, el puerto elegido por el poder civilizador de Roma para introducirse en Gran Bretaña. En el apartado dedicado a Britania se ha mencionado que Eduardo I el Confesor (muy posterior), el único monarca de Inglaterra canonizado santo por la iglesia de Roma, fue el que conectó Londres con la tumba de Noé en Najicheván (2.330 millas) construyendo Westminster. Reims dista 3.330 kilómetros de la cima del monte Ararat. Cabe recordar que el Campidoglio de Roma también se encuentra conectado al Ararat mediante 1.666 millas. Tanto la ciudad de Reims como su famosa catedral tienen una relación directa con el mito del Diluvio Universal y Noé, a través de leyendas fundacionales de la Baja Edad Media y el Renacimiento, así como de la iconografía gótica. Durante siglos se creyó que la ciudad de Reims había sido fundada por Rémus (el hermano jumeo de Rómulo, fundador de Roma), quien supuestamente huyó hacia el norte. Sin embargo, a partir del Renacimiento, con el auge de los estudios bíblicos, los eruditos franceses quisieron dar un origen todavía más antiguo y sagrado a la "Ciudad de los Reyes". Surgió entonces un mito genealógico que conectaba directamente la ciudad con el Diluvio Universal. La leyenda afirmaba que la estirpe de Jafet (el primer hijo de Noé) dio origen a los reyes mitológicos de las Galias. El vigésimo tercer rey galo de esa dinastía bíblica, llamado Namnès, tuvo un hijo al que también llamaron Rémus. Según esta tradición, fue este descendiente directo de la línea de Noé, y no el hermano de Rómulo, quien fundó Reims y le dio su nombre. El mito de Reims y el "segundo Rémus" es exactamente el mismo mecanismo político-cultural que utilizó Geoffrey de Monmouth en Gran Bretaña visto en el apartado dedicado a Britania. Si hacemos un repaso de los centros de poder vinculados a lugares relacionados con el arquetipo de Noé/Yamshid/Manu etc, tenemos una lista considerable: Gobekli Tepe, Harran, Bagdad, Anshan, Hebrón, Beirut, la Gran Pirámide, Saqqara, Al Arak, Dhiban, Rujm al Hiri, Masada, Washukanni, Anandpur, Kartarpur, Amritsar, Kushinagar, Calcuta, Rakhigari, Mathura, Benarés, Ecbatana, Persépolis, Ray (Teherán), Alejandría, Roma, Londres, Lalibela, Gondar, Lucena y otras que surgirán en los siguientes apartados.
Cuando los francos de Clodoveo o los visigodos entraron a las provincias romanas, se encontraron con un dilema: tenían el poder militar, pero no sabían cómo administrar un territorio tan grande, recaudar impuestos o escribir leyes. Los únicos que sabían leer y escribir en latín, poseían bibliotecas y entendían de leyes eran los obispos y monjes cristianos. Al convertirse al catolicismo como hizo Clodoveo, los reyes bárbaros no solo adoptaron una fe, adoptaron la cultura e infraestructura romana que la Iglesia custodiaba. Roma utilizó la fe como un caballo de Troya: perdió sus legiones, pero conquistó la mente y el alma de sus propios conquistadores bárbaros. Para consolidar este proceso, la Iglesia necesitaba independizarse del Imperio romano de Oriente (Bizancio), que todavía pretendía mandar sobre Roma. Es aquí donde la alianza con los francos se vuelve el broche de oro para la Iglesia de Roma, pero esto no pasará hasta el siglo VIII. Lo veremos más adelante.
La parte suroeste de la Galia estaba ocupada por los visigodos, cuyo control habían conseguido extender también por casi toda la península ibérica. La élite militar visigoda profesaba el arrianismo, esto provocó un grave problema de convivencia, la inmensa mayoría de la población nativa que ellos gobernaban (los galorromanos e hispanorromanos) era católica. La Iglesia católica local veía a los reyes visigodos como herejes y opresores espirituales, creando una tensión interna constante. La Iglesia Católica, Clodoveo y el emperador bizantino decidieron unificar la Galia y el rey franco inició un imparable avance hacia el sur que le llevó a conquistar todas las posesiones visigodas en la Galia, incluida su capital, Tolosa. Los visigodos se vieron obligados a refugiarse en Hispania. La ciudad elegida fue Toledo, a 333 millas náuticas de su capital anterior, Toulouse (Tolosa). Finalmente tuvieron que claudicar ante la fe católica.
El lugar de fundación de la Lutetia romana (París) fue renombrado como monte Santa Genoveva. Este nombre es de origen celta y está formado por los mismos elementos que "Gweniver", "Genever", "Jenièvre", "Guinevere", "Guenevere" o "Gwenhwyfar". Este primer nombre dará lugar a nombres galeses derivados como Guenhumara, Ginevra, y también "Jennifer" o incluso Gwenore o Gaynore, que se convertirán en un nombre popular en Gales. Las ciudades de Ginebra y Génova comparten origen etimológico así como Santa Genoveva y la reina mítica Ginebra, esposa del rey Arturo. Santa Genoveva de París es la patrona de París por haber defendido la ciudad del ataque de los hunos con la fe. Su vida es conocida gracias a la obra ‘Vida de Santa Genoveva’, escrita hacia el año 520, posiblemente por encargo de la reina Clotilde, esposa de Clodoveo. Fue escrita aproximadamente dieciocho años después de la muerte de Genoveva y cuenta que de joven pastoreaba en el monte Valérien. Genoveva, como la ciudad de París, era de padre galo-romano y de madre de procedencia griega. La ‘Vida de Santa Genoveva’ menciona su nacimiento en Nanterre hacia el año 426, atribuyéndole la curación milagrosa de la ceguera de su madre con el agua proveniente del monte Valérien, que se encuentra muy cerca de Nanterre. La tradición relaciona a Santa Genoveva con la tumba de San Dionisio, primer obispo de París llamado el 'apóstol de las Galias' y copatrono de París junto a Santa Genoveva. Según la 'Vida de Santa Genoveva', la patrona de París, considerando indigno el lugar donde estaba enterrado San Dionisio, promovió la construcción de una nueva tumba que tiempo después pasó a ser la Basílica de Saint-Denis, lugar de sepultura de la mayor parte de los reyes de Francia y de la que se expondrán importantes alineamientos. El lugar se encuentra a 6,66 millas náuticas del monte Valérien y un apartado posterior muestra un significativo ejemplo que involucra la Basílica de Saint Denís.
Clodoveo I y su esposa Santa Clotilde fundaron la abadía de Sainte-Geneviève de París en el monte de Santa Genoveva, donde actualmente se encuentra el Panteón, a 6,6 millas del monte Valérien. Fue el lugar de entierro de Clodoveo, de Clotilde y de Genoveva. El edificio del Panteón fue construido inicialmente para reformar la abadía de Santa Genoveva, Luis XV decidió reformarla en 1755 y construyó una inmensa iglesia abacial sobre la antigua cripta que se completó al comenzar la Revolución Francesa. Al poco, la iglesia de la abadía fue devastada, los faroles arquitectónicos y las campanas fueron retirados de la fachada. Todos los frisos y estatuas religiosas fueron destruidos para ser reemplazados por estatuas y murales de temática patriótica y el edificio pasó a llamarse Panteón. Las reliquias de Santa Genoveva fueron quemadas; lo que se pudo salvar se colocó en Saint-Étienne-du-Mont y la tumba real se trasladó a la basílica de Saint Denis. Historiadores y antropólogos coinciden en que existió un claro fenómeno de sincretismo religioso, donde los atributos de antiguas deidades celtas de las aguas y la tierra fueron redirigidos hacia la figura de Santa Genoveva. Aunque Genoveva fue una persona real e histórica (una aristócrata gala-romana nacida hacia el año 422 d.C), su leyenda y hagiografía absorbieron las tradiciones paganas locales para facilitar la conversión de los galos. El monte Valérien era una colina sagrada rodeada de manantiales, al otorgarle a Genoveva el rol de pastora que dominaba esas tierras y realizaba milagros con el agua (como hacer brotar agua milagrosa en Nanterre para curar la ceguera de su madre), la Iglesia cristianizó los cultos paganos a las ninfas o diosas de los manantiales que los locales ya veneraban en esa colina. Los milagros más famosos de Santa Genoveva, como calmar tormentas, predecir el futuro (profetizó que Atila el Huno no destruiría París) o expulsar demonios, son idénticos a los atributos de las antiguas sacerdotisas druídicas y deidades protectoras galas. En una Galia que aún estaba en transición del politeísmo al cristianismo, adjudicarle estos poderes a Genoveva permitía a la población local mantener sus costumbres de pedir protección a una "guardiana espiritual femenina" sin salir de la ortodoxia cristiana. La Iglesia primitiva enraizó su culto sobre el sustrato sagrado del nemeton de Nanterre (el monte Valérien) transfiriendo la devoción que los galos profesaban por una antigua deidad protectora de la naturaleza hacia la nueva santa patrona de la ciudad. Es lo mismo que vimos en apartados anteriores y es lo mismo que veremos a lo largo de la exposición, sobre todo en los apartados dedicados a la colonización.
Por lo tanto, los lugares que han dado origen a la nación francesa y al culto cristiano en esta ciudad, se encuentran alineados numerológicamente. Además, Nanterre se encuentra alineado con el lugar por donde entró el cristianismo a Francia ya que, como vimos anteriormente, desde el monte Valèrien hasta el puerto de Marsella hay 666.000 metros. Sin embargo es importante recordar que en la mayoría de los casos, se hace imposible afirmar a ciencia cierta que estas ubicaciones tengan un origen franco, romano, galo o anterior por lo que no es posible saber qué pueblo o qué cultura fundó por primera vez este o aquél lugar, dando inicio a estas geometrías. Conforme la cronología avance y Francia, junto con el resto de países se vaya desarrollando, se irán incorporando a estas geometrías distintos elementos que veremos en capítulos posteriores, por ejemplo el observatorio de Greenwich, construido en 1675 por el rey Carlos II de Inglaterra se encuentra a 330.000 metros del monte Valérien. Por otra parte, la cruz del Panteón es el punto fundamental de la triangulación geodésica de Francia. A petición de Jean-Baptiste Delambre, se instaló un observatorio temporal en lo alto de la cúpula del Panteón a principios de 1793. Desde este observatorio, Jean-Baptiste Delambre realizó sus observaciones para la triangulación del Meridiano de Francia en París. Se profundizará sobre esto en el capítulo dedicado a las unidades de medida.
Otro de los más importantes centros celtas de Europa fue Glauberg, allí se encontró una importante tumba principesca celta con joyas y estatuas. El centro del túmulo funerario de Glauberg se encuentra a 33.000 metros del centro neurálgico de Fráncfort del Meno; la puerta de su estación central. El significado de 'Frankfurt' es "vado de los francos" y posteriormente será la capital del Reino Franco Oriental. Glauberg fue un importantísimo centro ceremonial, político y funerario celta de relevancia supraregional durante la transición entre las culturas de Hallstatt y La Tène (las etapas arqueológicas que definen el origen y la evolución de los celtas en Europa Central). Este yacimiento arqueológico, ubicado en el estado de Hesse (Alemania), no solo albergaba un enorme asentamiento fortificado (oppidum), sino que albergaba un complejo de culto monumental único en Europa. Los descubrimientos realizados en la década de 1990 consolidaron a Glauberg como un auténtico epicentro místico y de élite, por las tumbas principescas encontradas y por su vía procesional monumental de unos 350 metros de largo. Las investigaciones arqueoastronómicas han descubierto que este camino ceremonial estaba milimétricamente alineado con los hitos en el tránsito lunar. Funcionaba tanto como calendario astronómico para regular las festividades sagradas como de escenario para fastuosos desfiles rituales. La vía procesional de Glauberg está milimétricamente orientada hacia el punto exacto del lunasticio mayor, este es un evento astronómico muy complejo donde la Luna alcanza su parada o declinación máxima en el firmamento, algo que ocurre solo una vez cada 18.6 años. Esto convierte a Glauberg en el calendario lunar a gran escala más sofisticado y mejor conservado construido directamente por la civilización celta y se encuentra a 333,3 kilómetros del centro de Bruselas, donde se encuentra el centro de poder actual de Europa.